miércoles, 21 de marzo de 2012

La primavera de Botticelli (Mario Chico Bombín 1ºA)




A continuación vamos a describir "La primavera" de Botticelli, que fue el artista que pintó este cuadro en el siglo XV, alrededor de 1480. La técnica usada para la realización de La Primavera es el temple sobre tabla, que consiste en aplicar la pintura sobre una tabla que principalmente era de nogal.  

 La Primavera de Botticelli pertenece al Renacimiento, y este periodo significa un nuevo despertar del Humanismo en el que el hombre se siente centro del universo (antropocentrismo), y esto tiene una gran repercusión en el arte, tanto en la arquitectura como en la escultura y la pintura, donde el naturalismo y el realismo se van imponiendo con fuerza, como podemos observar en el cuadro.

El tema del cuadro es mitológico, por lo que se representan a varias figuras mitológicas en él: Venus junto a las tres Gracias, que bailan a la derecha de Mercurio, en la izquierda está Flora junto a la ninfa Cloris y en la parte superior vemos a Cupido. La obra destaca por su gran realismo en las figuras y también podemos apreciar una sensación de movimiento gracias a los ligeros movimientos de las Gracias mediante su danza.  Venus está representada en el centro y  detrás de ella se aprecia una especie de aureola. Las tres Gracias representan la voluptuosidad, la castidad y la belleza. Mediante las distintas posiciones de las figuras se rompe la "ley de frontalidad" que en esta época tiende a desaparecer, y que consistía en girar los cuerpos de las personas que aparecían en el cuadro, es decir, no pintarlas mirando obligatoriamente de frente.

Las formas representadas en el cuadro no son totalmente realistas, ya que están deformadas (tienen cuerpos a veces alargados) a pesar de haber sido creadas imitando a las esculturas antiguas, y se puede observar que las figuras se van haciendo mas pequeñas a medida que el espectador se aleja, y que los personajes destacan por su tono claro respecto del fondo del cuadro. La profundidad la podemos apreciar en el lugar donde está colocada la Venus y en el paisaje repleto de naranjos.

Esta obra también ha dado mucho de que hablar entre los críticos, ya que no se ponen de acuerdo a la hora de atribuir un significado universal a esta obra, y hoy en día no se ha logrado todavía. También cabe decir que el cuadro se encuentra actualmente alojado en los Uffizi de Florencia, y es una pieza clave de sus exposiciones que despierta interés en los visitantes.

Para finalizar, personalmente pienso que es una obra bien realizada, y con muchos detalles y rasgos  para comentarla a fondo, y gracias a su buena realización y buena organización, está considerada como una de las grandes obras de Botticelli, y una gran obra del siglo XV.



Las hilanderas de Velázquez (Luis Miguel Gago)




Nos disponemos a describir “Las hilanderas”, que fueron pintadas por Velázquez  hacia el año 1657.  El cuadro trata un tema mitológico: La Fábula de Atenea y Aracne, en una escena del mito de Aracne que se describe en el libro sexto de Las metamorfosis de Ovidio.

El cuadro se divide en tres partes o planos. La escena del primer plano retrataría a la joven, a la derecha vuelta de espaldas trabajando cuidadosamente en su tapiz. La acompañan cuatros mujeres más.  Una joven lidia, Aracne, retó a la Diosa Atenea, inventora de la rueca, a tejer el tapiz más hermoso. A la izquierda, se encuentra la diosa Atenea, que finge ser una anciana, añadiendo falsas canas a sus sienes. Sabemos que se trata de la Diosa Atenea porque, a pesar de su aspecto envejecido, Velázquez muestra su pierna, de tersura adolescente. Representa la vida actual de su época y la vida cotidiana en la que Velázquez se vio envuelto.

 En el segundo plano representa a Aracne siendo castigada por Zeus . Aparecen tres damas juntos a ellos, que contemplan cómo la ofendida Diosa, en señal de castigo, va a transformar a la joven en araña, condenada a tejer eternamente.
En el tercer plano o fondo, se representa el desenlace de la fábula. El tapiz confeccionado por Aracne está colgado de la pared, que supone una ofensa para Zeus. Frente al tapiz, se aprecian dos figuras, son la Diosa, ataviada con sus atributos, como el casco y la humana rebelde que viste un atuendo de plegados clásicos. Están colocadas de tal manera que parecen formar parte del tapiz.

Es uno de los cuadros más conocidos e importantes de Velázquez, principalmente por las técnicas empleadas en la profundidad, color y el contraste que causan los distintos personajes en cada plano. El tema mitológico que expone lo culmina hacia la perfección y es una seña clave del cuadro.
Este cuadro le sirvió de modelo a otros grandes pintores como Rubens, el cual era coetáneo de Velázquez y se inspiro en la mitología que el pintor español representaba. 



Para acabar, en mi valoración personal me gustaría decir que pienso que es un cuadro muy trabajado,  cuidado y muy peculiar, ya que no se había visto hasta la fecha un cuadro que reflejase tanto la realidad de la época con la mitología en los mismos planos. Es un cuadro representativo de la época y Velázquez le dio un toque personal, el cual dio mucho que hablar y hay división de opiniones entre los críticos.